El fabuloso día del folleteo

¡Qué visión más hermosa! verle completamente desnudo y cerdas, ascendiendo por las escaleras, mirando fijamente para bandeja tratando de que no derramar el café de las tazas.

Enseguida me quitó precipitadamente el que traía puesto y me puso el otro, rápidamente. Sentía como la suave se desplazaba por mi piel. Pude verle en el espejo mientras me lo anudaba al cuello, tenía una tierna y sensual mirada acompañada de una placentera, y algo lujurio sonrisa.

Tardó mucho en volver, yo no quise decir nada, pues su marido no se extrañaba por ello.

Cursiladas como esas u otras parecidas, pero verdaderas, sinceras y sobretodo deseadas de ser oídas y dichas habitualmente en esos momentos cargados de sensualidad, amor, deseo carnal y erotismo.

¡siempre tiene algún bonito detalle para mí!; el que más me gusta, es cuando llega con el correo una carta dirigida a mí, escrita desde su despacho o donde esté por viajes de negocios sin mi compañía.

Morbosa? Creo que todas lo somos en cierto modo, pero suele pasar, como en mi caso, que estamos educadas de determinada manera y eso te retrae y reprime para ciertas cosas. Eso ifluye sobre nuestra conducta. Yo simplemente dejé salir la personalidad que permanecía oculta en mi interior. ¡Espero que no sea tarde!.

Deje a propósito mi chocho sin rasurar, para darme un aspecto descuidado y me puse una camiseta blanca muy escotada, una minifalda de mercadillo también blanca con un poco de vuelo y unos takonazos del mismo color, terminé el conjunto con un pequeño bolso, el tamaño justo para llevar tabaco.

Zorrita muy guarrita